Sin embargo, la literatura infantil no solamente la podemos limitar al lector infantil, sino también a jóvenes y adultos, y que la convención ha hecho que se le denomine como literatura infantil, ejemplo de ello son La isla del tesoro, El Principito, Los viajes de Gulliver, etc.
No debemos olvidar también como literatura infantil la tradición oral de contar cuentos, desde mucho antes de la escritura, en el caso de los pueblos prehispánicos y la tradición rural de contar e inventar historias para niños, etc. Está forma de literatura infantil aún la podemos encontrar tanto en las ciudades como en el campo, y algunas de ellas han sido rescatas de esa oralidad y escritas y preservadas en el papel, es el caso de Pedro Urdemales, recogidas por el poeta Floridor Pérez, a principios de los años 70.
Actualmente la literatura infantil se ha transformado en toda una industria, que en gran medidad podriamos valorizar como positiva, por los efectos y difusión que ésta logra al penetrar en los niños y también en los adultos, que son los principales mediadores entre literatura infantil y los niños, y que es mi caso como cuentacuentos en Concepción.



No hay comentarios:
Publicar un comentario